La publicidad se creó a la vez que el comercio, porque era necesario comunicar la existencia de los productos con los que se comercializaba. Solía hacerse de forma oral. Los primeros textos publicitarios escritos datan del año 3000 a.C. Y a partir de ese momento, en distintos lugares del mundo se encontraron muchos más anuncios, casi todos publicitando productos. En Roma y Grecia comenzó a tener más importancia la figura del pregonero, que anunciaba de forma oral la llegada de embarcaciones cuya carga eran productos que después se venderían. En Francia los dueños de las tabernas gritaban publicitando sus vinos. Es decir, que en cada lugar tenían su forma de hacer publicidad.
La publicidad moderna evolucionó en Estados Unidos y Gran Bretaña en el siglo XVIII, durante la Revolución Industrial. Entonces aparecieron los agentes de publicidad y las agencias seleccionaron de forma más rigurosa los medios donde colocaban la publicidad.
Tras la Segunda Guerra Mundial las agencias publicitarias comenzaron a tener en cuenta las necesidades comunicativas y de desarrollo y cada vez hubo más estrategias comunicacionales.
Actualmente podríamos incluso hablar de guerras publicitarias, puesto que hay numerosos artículos que a pesar de ser iguales tienen muchas diferencias y muchísimos anuncios para publicitarlos todos; las agencias tienen que innovar para que los anuncios impacten y los consumidores compren el producto, y es por esto por lo que consideramos que existe una "guerra publicitaria".
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